David Boronat

Quien tiene una app, tiene un tesoro

A pesar del reto que supone que nuestra aplicación llegue a los clientes, los smartphones prometen ofrecer una segunda luna de miel a esos programas de fidelización que todos conocemos, cuyo retorno no siempre está asegurado. Coleccionar tarjetas y cupones no es quizá la mejor experiencia para los consumidores. Pero al convertirlos en apps se abre un mundo enorme de posibilidades.

Su conveniencia queda clarísima. Tener que llevar siempre consigo tarjetas de fidelización de todos los colores con el riesgo de olvidarlas o perderlas queda plenamente superado por la posibilidad de llevar tantas como se quiera en un dispositivo del que pocas veces nos separamos.

La tecnología actual permite a cadenas, tiendas y marcas crear algo que hasta ahora era inviable: programas de lealtad personalizables y dinámicos. Programas que se adapten al comportamiento de compra de los clientes y que lleven al extremo nuestros incentivos comerciales para incrementar la recompra o incluso recuperar o reactivar un cliente del que hace tiempo que no sabemos nada.

Los comercios pueden usar este nuevo canal de comunicación con sus clientes más leales para mover sus negocios en momentos de baja demanda o con exceso de inventario o stocks. Incluso pueden ir más allá si combinan horarios y geolocalización. Una cadena de comida rápida, por ejemplo, podría ofrecer a un cliente frecuente que pasa a una determinada hora cerca de uno de sus establecimientos el nuevo postre en lanzamiento gratis con cualquier pedido.

Y tener clientes leales importa, y mucho. The Center of Retail Management de la Northwestern University concluye en uno de sus estudios que el 15% de los clientes más leales representa entre el 55 y el 70% de todas las ventas. Así que poca broma.

De ahí que, a pesar de ser una industria naciente, cada vez más empresas incorporen la creación de loyalty apps en sus estrategias de marketing. El próximo año veremos cómo a bancos, líneas aéreas y retailers les seguirán todo tipo de compañías que desean una mayor cercanía con sus consumidores y clientes.

Son múltiples las diferentes aplicaciones que cumplen la función de mejorar la experiencia de compra y de servicio, en busca de una mayor recurrencia de compra y una mayor lealtad de marca. En muchos casos aportan un determinado valor que invita al usuario a descargárselas y a usarlas para que se decanten por ciertos productos y así crear lealtad de marca.

No solo se plantean para ofrecer descuentos por compra. Se están desarrollando diferentes alternativas para animar a los clientes a seguir comprando en sus negocios o establecimientos: desde la posibilidad de obtener puntos (especialmente para públicos más jóvenes) por compra o por realizar una determinada acción (registrarse en el site o compartir un producto o compra en Facebook), hasta conseguir una gratificación o premio al instante (un descuento para la siguiente compra o un café gratis, por ejemplo).

Distintas aplicaciones

Veamos diferentes tipos de apps que intentan crear lealtad de marca:

  • De autoservicio

Las aplicaciones de La Caixa o BancSabadell cumplen principalmente una voluntad de autoservicio cuando queremos consultar nuestro saldo, ver los últimos movimientos o realizar alguna transferencia rápida. Las de compañías aéreas también entran en esta categoría, pues facilitan el acceso a toda la información del vuelo o el check-in. Algunas como Delta incluso adornan sus apps con funcionalidades tan simpáticas como el hacer una fotografía al coche para saber dónde lo aparcamos a la vuelta del viaje.

Aunque pretenden reducir los costes de atención al cliente, sin lugar a dudas un servicio más conveniente, cercano y accesible para el usuario construye una mayor lealtad de marca.

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  • De alertas comerciales y ofertas

Las apps comerciales de tiendas o marcas buscan tener un canal de comunicación más cercano con el cliente. Estas le informan sobre ofertas de última hora o ejercen como soporte donde acumular cupones de una manera mucho más atractiva que la de recortar y guardar —que se nos antoja sumamente desfasada y antigua en el siglo XXI—.

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  • De check-in

Hay aplicaciones con las que hacemos check-in en el local para descubrir los productos en oferta o para compartir con nuestros amigos de Twitter o Facebook que estamos en un determinada cafetería, restaurante o discoteca. Four-square es la más utilizada para hacer checks-in, pero cada vez hay más comercios que las ofrecen para que el cliente haga su check-in y así obtenga algún tipo de beneficio. Otros actores como Yelp también han desarrollado estas capacidades en su app para recabar una mejor información sobre el local en el que se encuentra el consumidor.

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  • De pago

Otras se integran con el punto de venta para facilitar el pago in situ desde la misma aplicación. Un buen ejemplo es la app de Starbucks, que cerca de treinta millones de clientes ya han descargado y con la que, una vez registrada una tarjeta de compra en la aplicación, pagan gracias a unos sencillos escáneres que leen el código de barras de la aplicación.

Starbucks se ha convertido en la compañía número uno en el mundo en pagos móviles. Solo en su primer año, 2011, facturó 110,5 millones de dólares con su aplicación. Su gran aceptación viene dada por el hecho de haber integrado, todo en uno, sus tarjetas de prepago, su programa de lealtad de marca y la posibilidad de regalar saldo a un familiar o amigo desde el mismo smartphone.

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  • Lealtad de marca

No es de extrañar que aparezca todo tipo de actores que intentan intermediar entre los consumidores y los establecimientos para facilitar disponer del máximo número de programas de lealtad de marca en una única aplicación. Al menos eso es a lo que aspiran apps como Perka, LoyalBlocks, Belly, SpotOn o FidMe.

Con FidMe, los usuarios disponen de todas sus tarjetas de fidelización en sus smartphones y las usan en el punto de venta mediante los códigos QR que los establecimientos habilitan para ello.

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Ventajas

Los beneficios de toda aplicación al servicio de un programa de lealtad de marca, más allá del impacto en ventas, recurrencia y ARPU (Revenue Average Per User, media de ingresos por usuario), son múltiples:

  1. Disponer de un programa de lealtad de marca flexible y parametrizable según el segmento al que pertenece cada usuario y acorde a su comportamiento de compra.
  2. Crear mayor cercanía entre empleados y clientes. Cada vez que un cliente hace un check-in con su móvil en la tienda, el empleado es alertado y puede saber el nombre, la fotografía o incluso sus preferencias de compra. Como consecuencia, puede llamarle por su nombre y ofrecerle una experiencia de compra más cercana y personalizada.
  3. Obtener información de valor sobre el comportamiento de compra de los clientes.
  4. Reducir los costes de gestión de un programa de lealtad de marca al prescindir de papel y materiales impresos (tarjetas, cupones), así como la prevención de errores cuando se registran de manera manual determinados datos en el sistema.
  5. Tener un verdadero “buzón de sugerencias” dinámico y vivo. Es importante que los usuarios sientan que se les escucha a través de los comentarios que realizan a través de las apps (no todo es Twitter o Facebook). Y para la empresa es un verdadero generador de opinión sobre el servicio, el producto, las instalaciones, etc.

Dificultades

Aunque los beneficios son claros, no por tener una aplicación nuestros clientes querrán instalarlas o usarlas. Su uso se enfrenta a múltiples problemas:

  • el de real state o espacio, ya que como hemos visto, el número de apps por usuario no es muy importante
  • el de descubrir aquella que podría aportarle un determinado valor en un determinado momento
  • el de experiencia, al tener que instalar, configurar y activar las nuevas apps para empezar a hacer uso de ellas.

A pesar de ellos, veremos cómo para determinados negocios serán una pieza clave de las estrategias digitales y el canal de comunicación con sus clientes por excelencia.

El cliente que interactúa con sus marcas o tiendas favoritas a través de sus apps o soluciones móviles es mucho más leal y rentable que cualquier otro. Por ello, muchas empresas podrán decir aquello de que “quien tiene una app, tiene un tesoro”.

Dossier de Junio/Julio

Colorín, colorado

Los colores importan y mucho. Así, según el Institute for Color Research las personas inconscientemente nos hacemos una opinión sobre un lugar (una tienda por ejemplo) o un producto en los primeros 90 segundos y entre el 62% y el 90% de nuestra valoración la hacemos basándonos sólo en el color. Así que poca broma. Como es de imaginar, las webs como cualquier otro formato visual de presentación no escapa a la importancia de los colores y por eso queremos hablar en este post un poco de colores.

El uso de colores a utilizar dependerá principalmente de la identidad de nuestra imagen corporativa y la industria en la que estemos o el target al que nos dirijamos. Por ejemplo, el color naranja parece funcionar mucho mejor en niños, familias o entretenimiento mientras que el azul funciona mejor en negocios donde la confianza, profesionalidad o transparencia son más importantes. A su vez y cómo vemos en la imagen de más abajo, el negro, el rojo o el naranja nos funcionarán mejor en consumidores impulsivos o los colores más suaves como el azul claro o el rosado en un cliente más tradicional.

En cualquier caso, sobre el significado de los colores hay mucha literatura escrita, aunque un repaso a sus connotaciones principales en Occidente nunca estará de más.

 

Y decimos en Occidente porque los colores tienen asociaciones distintas según los países. Sorprende saber que a los chinos o hindús el blanco denota luto y tristeza, mientras que el erotismo para los nipones se asocia al rosa mientras que para los occidentales funciona mejor el rojo pasión :)   Imprescindible perder un rato viendo la translación de múltiples conceptos a un determinado color según la cultura que David McCandless ha hecho en la infografía Colours in Culture.

Pero más allá de las asociaciones que pueden tener los colores, para los que nos dedicamos a la creación y diseño de experiencias de compra online los colores tiene un utilidad evidente para llevar al usuario allí donde nos hemos propuesto llevarle. En este sentido, saber escoger los colores apropiados es sin lugar a dudas crítico ya que contribuirá a hacer más limpia e intuitiva toda la navegación, orientar las retinas de los ojos hacia nuestros contenidos y mensajes prioritarios o nuestras llamadas a la acción, mejorar en generar la legibilidad de nuestros mensajes o hacer jugar las emociones del usuario a nuestro favor (o más bien todo lo contrario).

La selección de colores y sobre todo las combinaciones de colores que hagamos y los contrastes que usemos marcarán la diferencia. De ahí que se nos ocurran las siguientes recomendaciones:

  1. Revisa tus diseños finales y conviértelos en escalera de grises para ver los contrastes que obtienes.
  2. Usa siempre – a parte del blanco y negro – 2 ó 3 colores. Más sería generar excesivo ruido. Menos, haría muy difícil enfatizar los mensajes o llamadas que queremos destacar.
  3. Revisar si la jerarquía visual de elementos en una de tus páginas corresponde con la priorización de mensajes que quieres obtener. Los colores deben trabajar a favor del énfasis que queremos hacer. Los colores deben ayudarnos a mejorar la visualización de los elementos que son claves.
  4. Usa colores que faciliten los contrastes.
  5. Trabaja con fondos que permitan la máxima legibilidad y deja que los espacios respiren para facilitar su visualización.
  6. Vigila qué colores combinas y que asociaciones consigues generar.
  7. Usa colores que enfaticen o recomienden determinadas opciones o productos. No hagas pensar al usuario y usa los colores para hacerlo fluir en tu favor.
  8. Evita las texturas y transparencias que reducen la legibilidad.
  9. Busca la máxima consistencia de colores (siempre el mismo color para llamadas o botones,…).
  10. Haz uso de los colores en los enlaces para ayudar al usuario a saber qué páginas ha visitado. No hacerlo contribuirá a que el usuario se sienta más perdido, revisite páginas que ya ha visitado y abandone el sitio con mayores probabilidades.
  11. Haz uso de funcionalidades como Check My Colours para evaluar el contraste que generan la combinación de colores que usamos en nuestro site.
  12. Testea los colores de tus llamadas a la acción. Parece evidente que el uso de colores llamativos en botones y enlaces podrá llamar la atención pero no es tan evidente la mejor selecciones de colores para los mismos atendiendo al diseño de nuestro site para obtener el mejor contraste. Un uso intensivo de colores llamativos como el rojo puede estresar en exceso al usuario. Se dice que el naranja es uno de los mejores colores para las llamadas a la acción pero la experiencia nos dice que más que el color es el contraste que obtiene. Por tanto, no lo dudes: testéalo. Es muy interesante hacer tests A/B para probar cambios de color que permitan obtener un mayor contraste de nuestras llamadas a la acción y obtener mejoras de la conversión del 10%, el 15% y hasta el 25%.

Conclusión: dale a los colores la importancia que se merecen y testea y haz múltiples pruebas. Así que colorín, colorado, este cuento no se ha acabado.

Precios con sentido económico

Un elemento de enorme trascendencia en cualquier decisión de compra es – sin lugar a dudas – el precio que tiene el producto. En muchos casos, poco margen de acción tendremos sobre el precio al que podemos comercializar nuestros productos. Pero, sí en cómo mostrarlos y especialmente dónde hacerlo. Y aquí es donde el A/B testing puede jugar un papel trascendental en ayudarnos a entender cuál es la mejor manera de presentar nuestros precios o ofertas. ¿Al principio o mejor más adelante en la navegación?. ¿Es mejor decir ‘por poco más de 1€ al día’ o simplemente decir ‘399€ al año’?. ¿Poniendo primero nuestros packs más completos y caros o empezando con los más baratos?. ¿Incluyendo elementos de refuerzo como ‘Mejor precio garantizado’ o sin la necesidad de ellos?

Leyendo Pricing Tables: Examples and Best Practices, es fascinante la elementos susceptibles de ser testeados y llevarnos más de una sorpresa.

Sin ir más lejos, MarketDialer se sorprendió al ver cómo sus leads doblaban tras incluir la marca ‘$75 per seat’ al probablemente permitir a los potenciales clientes poner en valor las funcionalidades de su solución.

Son múltiples los efectos que debemos analizar en cuanto su impacto en la decisión de compra de nuestros clientes. Entre ellos, por ejemplo:

  • El efecto de ordenar nuestros precios de mayor a menor (o al revés).
  • El reframing que podemos obtener cuando cambiamos el eje de referencia al hablar por ejemplo de 1€ al mes por MB en lugar de 75€ al mes.
  • El efecto de incluir alternativas en los extremos, entendiendo que normalmente los usuarios evitan las opciones extremas. No gustan ni las opciones más caras ni las más baratas.
  • El efecto del redondeo cuando ofrecemos nuestros productos por 99€ en lugar de 100€.

En otros casos, podremos desde el site influenciar a qué precios ofrecer nuestros productos o servicios. Y deberemos ayudar a responder preguntas del tipo: ¿A qué precio nos conviene ofrecer?. ¿Un precio que maximice nuestros ratios de conversión?. ¿Un precio que maximice nuestros ingresos?. ¿Un precio que maximice los ingresos medios anuales por cliente?

La realidad es que cada vez más son las tiendas online que sistemáticamente están testeando los precios a los que vender sus producto. Así, en un interesante artículo del Wall Street Journal en un mismo día Amazon puede tener un microondas GE con 9 precios distintos que van desde los 744.46 dólares a los 871.49. Otros actores como el Financial Times están testeando si su acceso al servicio online debe costar a la semana $4.99, $5.39, $5.75, $5.79 o incluso $6.25.

Las ventajas de testear precios online son múltiples: facilidad de iniciar, variar o pausar el test, cierta capacidad de controlar que participen usuarios que no hayan tenido relación alguna con tu empresa antes (al poder filtrar el test sólo en new visitors), medición en tiempo real, fiabilidad estadística al analizar un escenario de compra real,… Testear múltiples precios nos permitirá conocer la elasticidad al precio de nuestros productos, entender a qué precio debemos ofrecerlos para maximizar nuestras ventas e ingresos o identificar momentos del día o de la semana o segmentos acorde al comportamiento o origen más sensibles al precio.

De ahí, que cada vez más son las empresas que ponen a su equipo a testear precios. Pero, testear precios no es obvio ya que muchas veces nuestros precios vendrán de un CMS o plataforma de ecommerce, así que implementar un test técnicamente no sea obvio. Pero, es que además testear precios puede jugarnos en nuestra contra pues no siempre podremos evitar que un usuario perciba que los precios están variando sin ninguna lógica si visita nuestro site desde dos dispositivos diferentes o si simplemente comparte nuestros precios con un amigo o compañero. Al ser un tema tan sensible, deberemos minimizar el impacto de ello, o bien testeando diferentes precios de manera secuencial, realizando el test de precios sólo con usuarios que nos visitan de una determinada campaña (adwords, por ejemplo), limitando el test de precios a páginas puntuales (landing pages, por ejemplo), haciendo el test a un porcentaje muy pequeño de nuestros usuarios o bien identificando el precio que ofrecemos como si de una oferta especial se tratara.

Pero, al testear precios – como es razonable imaginar – nos encontraremos con precios que nos permiten obtener mejores ratios de conversión, pero menores ingresos. De ahí que debamos trackear no sólo el número total de conversiones, sino también nuestros ingresos totales, así como nuestros ingresos medios por visitante para poder concluir que alternativas de precios más nos convienen.

Como conclusión decir que si uno siempre acaba llevándose sorpresas realizando tests a/b o multivariante en nuestro sitio, cuando testeamos precios las sorpresas son mucho mayores. De ahí que las técnicas de testing en tiempo real son la mejor fórmula – por su fiabilidad estadística – de comprobar si nuestra intuición está errada o en lo cierto. Ningún otro tipo de estudio con usuarios que no sea una situación de compra real nos podrá ayudar a determinar cuál es la mejor manera de poner precio a nuestros productos y servicios y cuál es la manera más determinante de mostrar nuestros precios para maximizar ventas e ingresos.

Dossier de Noviembre

Persuasive software. Naturally.

After having worked for different software companies including Openbravo which quadrupled its conversion rates after implementing some of our recommendations – here are 10 core ideas with 10 examples which are worth discussing.

Orientation towards presenting our product from the perspective of the benefit it offers (1) rather than what it can do or its features. ‘Grow your business, not your costs?’ says Salesforce. ‘Talk more, pay less? says Skype. ‘The best (free) way to manage your money?’ says Mint, which is then quick to tell us what we can achieve with its solutions and when it is particularly valuable.

Orientation towards displaying the product with a good demo (2). Once the user has understood ? albeit superficially ? the tool or software we are offering and bearing in mind that the user will probably not spend time reading reams and reams of text, a short, audiovisual and interactive demo will be the best way of persuading the user to that it is worth his while to register or ask to test the product.  Mailchimp uses a powerful video to show us its e-mail marketing tool.

Orientation towards simplicity for the entire site (3): ‘less is more’. The clear trend, as far as we can see, is to go to lighter sites, with fewer elements, less text, more icons and visual resources to help us get a quick grasp of the solution (without getting stressed out).

El futuro del Social Commerce

La venta en Internet se encuentra de nuevo allí donde estaba antes de que apareciera Amazon y todo apunta que viviremos innovaciones tecnológicas que nos harán sonreír de aquí a unos años al recordar cómo comprábamos y tomábamos decisiones de compra antes que el ‘social context’ y el ‘social commerce’ invadieran cualquier rincón de la red.

Aunque si somos sinceros, se trata sólo de una intuición y descifrar el futuro del social commerce se nos antoja complejo pues estamos en aquel momento en que las piezas no han hecho más que empezar a encajar. No obstante y a riesgo de equivocarnos, nos hemos propuesto apuntar en nuestro libro “Cómo convertir un “Me gusta” en una compra” (a la venta a partir del 23 de octubre) 7 grandes temas que harán que nuestras compras sean más sociales que nunca en los próximos años y acercarán a todo tipo de empresas y negocios a plantear su presencia digital en términos claramente más sociales donde construir negocios alrededor de las personas será más vital que nunca.

1. Mucho más ‘sharing’

Compartir va a estar mucho más presente en nuestras vidas y cada día aparecerán nuevas aplicaciones y funcionalidades que nos permitirán compartir contenidos con mayor facilidad y a su vez de manera mucho más relevante. Compartiremos como forma de iniciar un diálogo con nuestros amigos a través de una recomendación concreta pero a su vez, recomendaremos también para que cuando nuestros amigos necesiten de una sugerencia o recomendación nuestra puedan encontrarla fácilmente. Las recomendaciones serán relevantes y llegarán en el momento y la forma justa, ayudándonos a tomar las mejores decisiones en función de las recomendaciones de nuestros amigos. Por otro lado, el ‘frictionless sharing’ sólo va a ir en aumento.

2. Nuestro ‘interest graph’, mucho más al alcance de todos

Aparecerán soluciones que nos permitirán integrar nuestros accesos sociales y permisos en un único punto de tal manera que nuestro diálogo con todo tipo de aplicaciones y sites será mucho más llevadero, pudiendo compartir la información de nuestros perfiles sociales a nuestra discreción de una manera mucho más fácil e intuitiva. Ello ayudará a que aparezcan sistemas que nos permitan identificar los expertos en determinados temas en nuestro círculo de conocidos, aplicando criterios de ponderación basados en ‘interest graphs’ para determinar el prestigio de nuestras identidades sociales en determinados temas o categorías de producto.

Calcular el ROI de los seguidores que nos recomiendan con mayores resultados será una realidad y podremos premiar a los seguidores que nos ayudan a conseguir mayores ventas. Identificarlos, darles un trato especial e incentivarles será factible.

3. Nuevas monedas sociales y formas de pago

La popularización de los Facebook Credits se consolidará en los próximos años, especialmente cuando las empresas del mundo del entretenimiento y el audiovisual comiencen a comercializar sus contenidos y productos en Facebook de una manera más intensa.

No obstante, el salto cuántico se dará en el momento en que Facebook se decida a usar Facebook Credits para la compra – en su site – de productos físicos de cualquier índole, eliminando así la enorme barrera que sigue siendo introducir datos tan sensibles como los datos de pago en una plataforma como una red social.

4. Multicanalidad social bien entendida

Nuestro website dejará de ser el centro neurálgico de nuestra estrategia digital para llevarnos a una estrategia multicanal completa en la que acompañamos al usuario en todo el ciclo de decisión de compra, en la compra en sí y la post-compra por los diferentes canales o redes sociales que haga uso el usuario.

La gestión de nuestra presencia en las principales redes sociales será mucho más llevadera y fácil de dinamizar. Tanto a lo que se refiere a la gestión de nuestra reputación y comunicación con usuarios y clientes como a la gestión de nuestra estrategia de promociones, precios y productos. Aparecerán soluciones que nos permitan interoperar en múltiples canales y redes sociales sin la necesidad de duplicar el trabajo de la gestión de nuestros productos, ofertas o comunicaciones.

5. Nuestros CRM serán también sociales

Las soluciones de Customer Relationship Management (CRM) experimentarán una transformación significativa al empezar a reconocer el diálogo y las conversaciones de usuarios en las redes sociales y el concepto de Social CRM empezará a coger forma y protagonismo en la generación de leads y venta cruzada.

Cada vez más, todo tipo de empresas utilizan plataformas como Facebook para relacionarse con sus clientes en detrimento del mismo correo electrónico que a pesar de su todavía considerable efectividad, presenta cierta saturación y agotamiento por parte de los usuarios.

Dejaremos atrás las tinieblas en analítica social. En los departamentos de marketing tendrán claridad absoluta sobre los resultados que están obteniendo de sus iniciativas sociales. Habrá mayor claridad en la definición de objetivos estratégicos en medios sociales y podremos hablar de ROI con mayor contundencia.

6. Nuestra privacidad social, nuestra próxima preocupación

El mundo será más transparente y lo qué hacemos, compartimos y recomendamos también. Ante tanta viralización y tanta exposición pública, los usuarios empezarán a preocuparse por su privacidad social. En un informe publicado recientemente por Comscore se afirmaba que unos 13 millones usuarios de Facebook no tenían conocimiento de que existían políticas de privacidad. Esto irá cambiando progresivamente mientras que cada vez sea más fácil compartir todo tipo de contenidos de forma automática sin casi darnos cuenta. Nos volveremos auténticos expertos sobre políticas de privacidad y seguridad y controlaremos la letra pequeña, nos volveremos usuarios mucho más sofisticados y exigentes.

7. Experiencias ‘sociales’ en el mundo real y la irrupción de los smartphones

Integraremos nuestras experiencias de compra en el mundo real con las conversaciones que tenemos en la red y en las redes sociales. Veremos cada vez más cosas tan alucinantes como las nuevas máquinas de vending de Pepsi que nos permitirán invitar a un amigo a una bebida aunque esté a kilómetros de distancia, o cosas tan entretenidas como los probadores sociales de Diesel en los que podemos compartir en redes sociales aquellas prendas que más nos gustan.

Repensaremos las experiencias de compra que ofrecemos pensando desde las personas y sobre cómo crear una experiencia más divertida y social. Y el móvil jugará un papel primordial en todo ello. Compartiremos mucho más aquello que nos gusta o compramos en el mundo real gracias a nuestros smartphones.

Pero, con la misma contundencia cómo nos atrevemos a afirmar que el móvil, reinventará – si es que ya no lo ha hecho – nuestras vidas pero sobre todo cómo tomamos decisiones (de compra especialmente) en nuestro día a día, estamos convencidos que las compras en Internet serán sociales o no serán. La internet de las personas será en poco tiempo una realidad y el comercio electrónico será más social y humano que nunca, fusionando sus tiendas online con su presencia en redes sociales para facilitar un mayor diálogo entre usuarios y clientes que maximice sus resultados y ventas.

Dossier de Septiembre

Dossier de Julio

Cinco buenos consejos sobre cómo usar Google+

Hace unos días os hablábamos en el post Google+ ¡Comparte y verás! del potencial de la red social de Google, Google+ y te dábamos los motivos por los cuáles debemos empezar a tomárnoslo en serio, sino lo hemos hecho ya.

En este nuevo post, te damos cinco buenos consejos sobre cómo usar Google+:

  1. Usar Google+ como microblogging donde compartir consejos de cómo usar nuestros productos, opiniones de clientes, lanzamientos de nuevos productos o eventos de marca que estemos organizando. En Google+ no intentamos sumar más seguidores para lanzar ofertas y más ofertas hasta que nos compren. Lo usaremos como vehículo para educar a nuestros clientes, conectar con los potenciales y desarrollar relaciones más cercanas con ellos.
  2. Compartir imágenes o vídeos de manera más o menos regular.
  3. Llevar tráfico de nuestra cuenta en Twitter a Google+. Aquí no tenemos limitación de extensión y las posibilidades de interacción son mucho mayores que en Twitter.
  4. Analizar quiénes hablan de nosotros e interactuar con ellos en la medida que sea posible.
  5. No olvidar incluir el botón +1 y el botón “share” en nuestro site. A través del Google Direct Connect podemos conectar directamente una página web con otra en Google+. De esta manera incluimos el botón +1 en nuestra web y conseguimos que nuestros usuarios se conecten con nosotros con sus cuentas de Google+ más fácilmente. Las páginas compartidas en Google+ son rápidamente indexadas por Google (en menos de una hora) y aquellas páginas con botones +1 aparecerán en mejor posición en aquellos usuarios que formen parte de un círculo nuestro. Según el análisis realizado por HubSpot entre más de 5.000 negocios, aquellos sites que incluían el botón +1 obtenían de media 3,5 más tráfico de Google+ que aquellos que no lo tenían. También podremos incluir el botón share para que los usuarios compartan nuestros contenidos desde nuestro site en su perfil de Google+.

Cada vez más, las empresas deberán responder a clientes y partners en tiempo real y Google+ se convierte en una plataforma idónea para interactuar y compartir con ellos.

¿Nos hemos dejado alguno? ¿Qué otros buenos usos crees que podemos darle a Google+?