Átomo es a materia como conversión es a persuabilidad

¿Cómo saber si la persuabilidad, como metodología para llevar a la acción al usuario, está teniendo éxito? La medición es la respuesta.

Imaginemos que somos unos físicos locos, ansiosos por descubrir de que se compone la persuabilidad, ¿cuál es su unidad mínima e indivisible?

Sin duda alguna a este elemento se le denominaría conversión.

Una vez descubierta esta partícula, los físicos comenzarían las conversaciones para intentar definirla. Una posible definición podría ser:

– Conversión es el número de personas que completan una acción deseada.

Como acción deseada se entendería cualquier tipo de evento que aportase valor tanto al usuario como a la empresa. Así pues podría ser una suscripción, una venta, una descarga, etc.

Tras largos debates, los científicos llegarían a un consenso respecto a su definición.

Paralelamente, las investigaciones obtendrían un nuevo y sorprendente hallazgo: ¡¡existen elementos más pequeños que la conversión!!

Una conversión se produce cuando un usuario realiza la acción que nosotros perseguíamos que hiciese pero, cada uno de sus pasos hasta el objetivo lo podemos entender como una pequeña conversión también.

Los físicos, al comprobar la veracidad de este hecho, decidirían redefinir el concepto conversión de la siguiente manera:

Cada paso en el camino hacia el objetivo es una conversión

A partir de aquí podrían surgir dos escuelas del conocimiento: los que diferenciasen entre conversiones micro y macro y los que las tomasen de la misma forma.

¿Se descubrirán elementos todavía más pequeños dentro de la persuabilidad?

Respondo como físico loco: seguiré investigando.

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