Lo que el ojo no ve

Aunque parezca que vivimos en un continuo Gran Hermano, la lectura de tests de eye-tracking (por ejemplo,  Poynter Institute?s ?EyeTrack III? 2004 Eye Tracking Study) revela que en Internet el ojo – de todo aquello que queremos enseñarle – más bien ve poco.

Y es que entender cuál es el recorrido visual del usuario al acceder a nuestra página web nos ayudará a entender en qué zonas debemos emplazar aquellos elementos que mejor describan nuestra propuesta de valor y aquellas llamadas a la acción que queremos que el usuario atenga.
 

Y es que ? como decíamos ?el ojo no todo lo ve. Ahí, algunos de los elementos que más veces se le escapan. No los ve o no quiere verlos:

  1. Los textos cuyas primeras palabras de frase menos despiertan el interés.
  2. Los parágrafos con más de 5 líneas de texto…
  3. Los parágrafos en columnas excesivamente anchas.
  4. Las entraditas excesivamente separadas de los titulares (cambios de letra notorios, líneas de separación,?).
  5. Los textos cuando son precedidos de introducciones poco atractivas. Las introducciones siempre se leen.
  6. Los textos con tamaños superiores al tamaño 11 no facilitan la concentración en su lectura.
  7. Los contenidos que precisan hacer scroll para poder ser vistos.
  8. Los contenidos encuadrados en la columna derecha.
  9. Los espacios publicitarios excesivamente desmarcados del resto de contenidos.
  10. Los espacios publicitarios con excesivos movimientos y carentes de textos. El ojo evita verlos.
  11. Los enlaces en el mismo texto son extremadamente llamativos y escoden el resto de texto que les acompaña.
  12. La navegación en el lado derecho o izquierdo se comporta de manera peor a una navegación estrictamente superior.

La persuabilidad precisa del eye-tracking para sacar el máximo partido a lo que los ojos deben ver.

Por si te perdiste estos imprescindibles

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